Nada realmente existe tal y como lo conocemos, nada, ni siquiera nosotros mismos.

 

A veces simplemente nos damos cuenta de ello

y nos derrumbamos, si, como un derrumbe convencional,

trozo a trozo al suelo

y desde allí esas pequeñas partes que somos

miran el mundo con desconcierto.

 

 

 

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