Hija de
mis versos,
eres de mis manos
el poema definitivo.  
Ser plural
Esta historia empezó en una pequeña isla. Sus olas ya te anunciaban en su canto, Martina en el mar. Sin imaginarlo eras parte de las aguas en las que navegamos. Fuiste el arrullo que nos regaló el horizonte. El mensaje en una botella que arribó a    nuestra playa. Llena de versos llegaste, siendo tú la prueba irrefutable de que la poesía existe.
     
Estos poemas se empezaron a escribir desde antes de que fueras una certeza, desde el momento en el te convertiste en un deseo hasta que llegaste meses después a nuestros brazos. 
Un primer beso,
  V
1
Cómo empezar a contar la historia
en la que dejarás de ser
una palabra suelta. 
Con qué frase construir
tu comienzo,
cómo conciliar el tiempo que nos separa.
Repito una y otra vez al espejo
nuestra historia.
Estamos a la espera de que decidas existir.

 

 

5

Cada parte de mi cuerpo te pertenece,
toda mi poesía
y de ahora en adelante  
cada latido de mi corazón.
 

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *