A la palabra riesgo se le atribuye 
una injusta oscuridad,  
la pronunciamos sólo
cuando el cielo se cierra y estallan en él
relámpagos como grietas,
cuando es aconsejable quedarse en casa,
guardarse para evitar la tormenta.
Riesgo sería salir,
aventurarse bajo las gotas de agua,
contestarle al viento cada golpe.
Riesgo seria hundir los pies sobre
la tierra húmeda, 
luchar contra el naufragio,
riesgo sería dejar de tener miedo y vivir.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *